UN VIRUS MADE IN CHINA MANTIENE EN RIESGO PERMANENTE
LA SALUD DE LAS PERSONAS Y LA ECONOMÍA MUNDIAL
Chile, 28 de julio 2020
Por Armando Colina
“Un virus made in China mantiene en
riesgo permanente la salud de las personas y la economía mundial, mientras
tanto, su exportador ve en éste la oportunidad de hacer negocios en vez de
asumir su responsabilidad.
En el presente artículo se aborda la
postura contradictoria de la corriente política que sostiene que el derecho a
la salud no es un comercio, y la posición asumida por este sector frente a
China al proponer deudas “préstamos” a América Latina y el Caribe para adquirir
las futuras vacunas contra el virus.
La pandemia motivo del Corona Virus
"Disease" (enfermedad en inglés) de origen chino, conocida por su
acrónimo CoVid 19, número que representa el año en el que la Organización
Mundial de la Salud informó sobre el brote, es el principal factor de atención
en el que los gobiernos centran sus recursos para el estudio de una vacuna para
controlarlo y evitar que continúe su propagación, mientras esto sucede, ante la
necesidad presente los chinos ven oportunidades de negocios en América Latina y
el Caribe.
Antes de finalizar el mes de julio de
2020 es noticia en diversos medios de comunicación que, el Gobierno Chino
ofrece en calidad de préstamo a estas regiones del Continente Americano USD $
1.000 millones para la compra de futuras vacunas contra el virus, a lo que
México da como respuesta su agradecimiento por el ofrecimiento [1].
Andrés Manuel López Obrador (AMLO)
olvida sus incesantes discursos donde ha sostenido que, en su “gobierno no se
permitirá comercializar ni hacer negocio con la salud de los mexicanos”. Sobre
las personas que el autor denomina traductores ideológicos, que puedan darle un
significado según los contextos donde AMLO hace referencias a estar en
contra de la comercialización de la salud de los mexicanos; valga adelantar la
respuesta de que ciertamente él no está comercializando con los chinos, sino
ellos con él.
AMLO pudo exigirle responsabilidad al
gobierno chino haciéndole honor a su ideología y a sus discursos, y rechazar
futuras deudas para América Latina y el Caribe, pero terminó cediendo y
subordinado ante el comercio con la salud que tanto critica, como sucede con
todos los de su tendencia que no producen absolutamente nada más que discursos,
promesas, ideología, críticas y en lo concreto, son improductivos. Terminando
siempre dependiendo de lo que hacen sus rivales políticos y económicos.
Mientras los gobiernos están centrando
sus recursos en responder a la emergencia con miras a lograr resultados
favorables en el sector salud y en el económico, asumiendo gastos extraordinarios,
cesantías masivas, fallecidos, colapso del sistema de salud, paralización de
las actividades diarias de las personas, del sector empresarial y muchos otros
efectos productos de la pandemia [3], gobiernos como el de Chile sólo reciben
ataques de políticos, seguidores del régimen unipartidista chino [4], al que
deberían exigirle la responsabilidad que le atañen al Gobierno Central.
La realidad en el presente escenario
demuestra una conducta permisiva y la falta de carácter y compromiso con la
región de parte de los gobiernos de América Latina y el Caribe, quienes ven en
el ofrecimiento chino una oportunidad que hay que agradecer y no, una
responsabilidad que hay que exigirles ante los hechos concretos.
En este escenario es oportuno preguntar
a quienes se presentan como defensores de la justicia, de los derechos sociales
y en especial atención, de la salud como un derecho y no un comercio: ¿Cuál es
su postura frente al aprovechamiento comercial de los chinos? ¿Cuál sería su
reacción si el virus hubiese sido de origen estadounidense y dicho gobierno
fuese quien propusiera el préstamo? Siendo un discurso repetido a modo de
monólogo, es sabido que dirían que los Estados Unidos creó el virus para
obtener beneficios económicos.
El gigante asiático saca provecho económico
para el comercio gracias a la pandemia que se originó en su territorio y ofrece
préstamos para la compra de futuras vacunas en América Latina y el Caribe,
presentándose en la región ante los afectados como un aliado y no un
responsable, tal cual el Síndrome de Estocolmo se manifiesta ante las víctimas
de secuestro.
Ante el interés, la limitada capacidad
de respuestas y ningún avance científico de estos grupos ideológicos que
promueven incesantemente que la salud deje de ser vista y tratada con fines
lucrativos, se aprecia como olvidan convenientemente sus convicciones y en vez
de hacer el justo y debido reclamo ante el país señalado de ser el difusor del
Corona virus que lo usa para lucrarse, estos guardan silencio y atacan a los
afectados por motivos ideológicos, (no por ser defensores de la salud
evidentemente).
Para concluir, hay que aclarar
especialmente a los seguidores del régimen chino que, su sólida economía se
debe a que el 90% de las empresas son privadas, siendo un sistema político
autoritario (con el pueblo) pero permitiendo y sosteniéndose en la
productividad del sector empresarial. Tal como lo manifestó el representante de
Comercio Exterior chino en el 2018 en Venezuela en el Taller de Formación en el
Área Económica con Expertos de la República Popular China
Y respecto a los férreos luchadores en
contra de la comercialización de la salud, deberían comprometer sus
laboratorios y sus avances científicos ante la comunidad internacional, hacer
declaraciones públicas de que al lograr el resultado de la tan esperada vacuna,
esta será distribuida de manera gratuita para todos los países, haciendo honor
a su prédica y dando ejemplo.
Sabemos que no lo han hecho ni lo harán,
ellos al igual que sus camaradas chinos, no están en contra del comercio de la
salud sino, que sean otros los que se enriquecen con este derecho universal y
no ellos, es imposible creer que no exista en el planeta un solo laboratorio de
alguna de estas personas de la ideología ya descrita, en la que se esté
estudiando la posible vacuna contra el CoVid 19. ¿Será posible que entre estas
personas se descubra la vacuna y la donen en vez de lucrarse con ella?
(Santiago, 28 junio 2020)”
Tomado de DIARIO CONSTITUCIONAL, Chile