SUECIA NO ES UN EJEMPLO DE
SOCIALISMO
Suecia, 19 de octubre 2019
Por Victor Becerra y Miguel Cervantes
“Victor
H. Becerra y Miguel A. Cervantes notan que
lejos de tener una economía socialista, Suecia se encuentra en las economías
más libres del mundo, ocupando la posición 35 de 162 países en el índice de
libertad económica del Instituto Fraser.”
“En América Latina se
dice mucho que Suecia es el paraíso socialista. Sin embargo,
esa ideología nunca ha sido parte de la historia económica sueca. Por el
contrario: en dicha historia, hay profundas raíces de libre mercado.
Al respecto, Johan Norberg cita a Anders Chydenius,
sacerdote de Finlandia Occidental (recordemos que Finlandia
era parte del Suecia), como el padre del libre mercado sueco. Chydenius era
filósofo iluminista, y se adelantó una década a Adam Smith en
muchos de sus hallazgos.
Desafortunadamente, su obra no fue
traducida y no se conoció fuera de Suecia. Pero las ideas de Chydenius
empezaron a enraizarse en su propio país y, en 1840, el dirigente Johan
August Gripastedt trasladó las ideas de libre mercado a la política, y
así se abolieron los gremios, las regulaciones y se establecieron las bases de
la economía sueca moderna.
Por cien años, en Suecia hubo libre
mercado en su más alto nivel, pues había una intervención mínima del
gobierno. Entre 1850 y 1950, el PIB per cápita de los suecos se duplicó
siete veces, la mortalidad infantil se redujo y la esperanza
de vida aumentó 26 años. Suecia pasó de ser un país de agricultura
de subsistencia a ser uno con una de las economías más ricas del
planeta. Los impuestos en Suecia eran más bajos que en EE.UU.
y que en Occidente en general. En ese tiempo se construyeron
las bellas ciudades de cantera que hoy todos admiran.
También es importante observar que las
grandes empresas suecas, que hoy son ejemplos de eficiencia y calidad, buen
ambiente de trabajo, avance tecnológico y trabajo bien remunerado, se fundaron
antes de la creación del estado de bienestar: prácticamente ninguna
gran empresa sueca actual se creó después de 1970. Así, los suecos descubrieron
que primero debía de crearse riqueza antes de siquiera plantearse otros
proyectos, como redistribuir lo que no existía. En tal sentido, fue el libre
mercado el sistema que enriqueció a Suecia, mientras que el socialismo fue
su excrecencia parasitaria.
A partir de 1970 los sindicatos
suecos, en colaboración con el gobierno en el poder, crearon un estado
benefactor que cuidaría a los ciudadanos "desde la cuna hasta la
tumba" y que sería financiado mediante un gran aumento de impuestos.
En primera instancia, se acrecentó el impuesto sobre la nómina ya que era la
carga menos percibida por los contribuyentes.
Durante los años setenta, hubo un
periodo en el que el estado de bienestar aumentó y medró: aún la escritora
socialista Astrid Lindgren escribió historietas sobre una
bruja muy, muy mala, pero tan mala como... los recaudadores de
impuestos. Pero aun con impuestos muy elevados la recaudación no fue
suficiente para mantener al estado benefactor y comenzó un gran hartazgo
en la población.
Los altos impuestos empezaron a ahorcar
la actividad empresarial. Los sindicatos se empezaron a comportar
de manera prepotente, pidiendo que se diera a los trabajadores una parte de las
empresas. Además de los fondos de los trabajadores, cada año las empresas
debían pagar parte de las ganancias a un fondo para los trabajadores. Este
fondo de los trabajadores empezaba a comprar acciones de la compañía. Compraban
una compañía con las mismas contribuciones de la propia empresa. Para muchos,
esto ya fue extremo y empezaron las protestas en 1983.
Este periodo fue un periodo gris:
crecimiento muy bajo comparado con los países desarrollados, fuga de
empresarios, crisis económica. Por ejemplo, el fundador de Ikea, Ingvard
Kamprad, se mudó a Suiza. En Suecia, había un ambiente que
conspiraba contra los emprendedores y los oprimía.
Para 1990 empiezan los vientos de
cambio: se instrumentaron las primeras reformas, el fondo de los trabajadores
fue abolido, el gasto del gobierno disminuyó, se privatizaron los
ferrocarriles, se abolieron los monopolios estatales, se eliminó
el impuesto a la herencia, se privatizaron varias empresas
estatales como el Vodka Absolut, bajaron impuestos, se reformaron
las pensiones. Suecia se dio cuenta que con monopolios estatales no
había innovación. Hubo una gran desregulación. Se permitió que
el sector privado entrara en la educación y
el cuidado de personas mayores. Se permitieron los bonos educativos,
que crean competencia y mejor calidad en la educación.
Hoy tras la gran crisis de los
ochenta que obligó a reformar severamente al estado socialista, Suecia es
un país muy distinto. Según datos de la Encuesta Minera del Instituto
Fraser de 2018, Suecia es un gran país para la minería, dado
que las empresas mineras consideran a Suecia como el séptimo mejor país
para invertir debido a la calidad de sus políticas mineras, la
certidumbre de sus regulaciones y su mínimo intervencionismo
estatal.
También veamos Libertad
Económica en el Mundo: Informe Anual 2019 del Instituto Fraser y la
ubicación de Suecia en dicho índice. Al respecto, es útil recordar que el
premio Nobel Douglass North ha declarado que el Índice
de libertad económica del Instituto Fraser es la mejor medida para
una descripción de “la eficiencia de los mercados”. En
dicho índice, la libertad económica se mide del 0 al 10,
donde un valor más alto indica un mayor nivel de libertad económica.
En el último informe publicado este año,
con información de 2017, Suecia tiene el puntaje 7,56/10 y está
clasificado en el lugar 35 de 162 países. Esto nos indica que Suecia es,
fundamentalmente, un país de libre mercado. Veamos los cinco componentes del
índice:
1.
Tamaño del estado: el puntaje es hoy es de 4,54, es aún bajo, pero en 1980 era de un
opresivo 2,70. En tal sentido, el consumo del gobierno como porcentaje del
consumo total llega al 37 por ciento, mientras que los subsidios como
porcentaje del PIB llegan al 20 por ciento. Estos componentes no han cambiado
mucho en 30 años. Sin embargo, la inversión estatal como
porcentaje de la inversión total, llega al 18 por ciento: se ha reducido
drásticamente, ya que en 1970 la inversión estatal llegaba al 46 por ciento de
toda la inversión.
El impuesto sobre la renta personal máximo
puede llegar al 57 por ciento, lo que todavía es alto, pero en 1980 llegó a ser
del 87 por ciento. Al respecto, es muy ilustrativo señalar que el sistema
recaudatorio sueco no toma recursos de las personas de altos ingresos para
darle a personas de bajos ingresos, sino que exprime a las personas de bajos
ingresos. Así, las personas de bajo ingreso pagan más impuestos que en EE.UU.
Por otro lado el gobierno es dueño de muchos activos.
2.
Estructura legal y seguridad
jurídica: su puntaje hoy es de 7,75, representando
un gran activo de Suecia por la integridad del sistema legal, la independencia
judicial y la protección a los derechos de propiedad de
todos los suecos. De acuerdo con el reporte Haciendo negocios del Banco
Mundial, Suecia tiene gran certidumbre en la compra y venta de bienes
inmobiliarios: solo con un trámite se hace una transacción inmobiliaria, se
requieren solo 7 días, y tiene un excelente sistema de catastro.
3.
Acceso a moneda sólida: el puntaje es de 9,3, bastante alto por la baja inflación y la baja
variación de la inflación. También es permitido tener cuentas en moneda
extranjera. Este apartado ha sido una de las mejoras estrella de Suecia, ya que
en 1980 la inflación llegó al 11,72.
4.
Libertad para comerciar
internacionalmente: el puntaje es 8,2, el cual nos
indica que Suecia está abierta de par en par al libre comercio. Es un
componente que ha mejorado sustancialmente, ya que en 1980 el puntaje llegó a
ser apenas del 6,7. Suecia tiene un amplio mercado de exportación por pertenecer
a la Unión Europea, y esta integrada a las cadenas de valor
mundiales. Además, el arancel externo de la Unión Europea es relativamente
bajo. Suecia tiene también una gran apertura para la inversión extranjera.
5.
Regulaciones al crédito, al trabajo y a
las empresas: el puntaje es de 8,05, y donde ha habido
una gran mejora, ya que, en 1980, el puntaje era de 5,85 por tener las
regulaciones opresivas que ahorcaban a los emprendedores. Suecia destaca
por la competencia bancaria y porque el crédito no es absorbido
por el gobierno.
En regulaciones laborales, los sindicatos
siguen siendo poderosos, la mayoría de los contratos colectivos se
hacen a nivel país, pero han comprendido que no pueden tener actos de
prepotencia y confrontaciones, tratando de paralizar una industria, porque
entonces todos salen perdiendo. Han comprendido que tienen que trabajar en
cooperación con la industria.
Los contratos temporales se pueden renovar hasta por 2
años. No hay restricciones de trabajo en horas extras o trabajo de noche. Pero
si hay restricciones al trabajo durante los fines de semana y días festivos. Es
también permitido rescindir un trabajador cuando la empresa tiene que hacer
recortes de personal. Es también positivo que el servicio militar obligatorio
haya sido abolido.
En regulaciones empresariales, Suecia se encuentra en
el lugar 18 del señalado Haciendo negocios para abrir una
empresa: se requieren sólo 3 trámites, en 7 días, y cuesta 0,5 del ingreso per
cápita. Gracias a esas facilidades, y a la certidumbre para abrir empresas, los
emprendedores no necesitan pagar sobornos para acelerar los trámites, por ende,
bloquea todas las oportunidades de corrupción. Aunque los impuestos son altos,
hay previsibilidad en ellos, por lo que es fácil hacer su cálculo.
Por todas estas razones es que Suecia es
una economía de mercado, tiene buen puntaje en los componentes 2, 3, 4 y 5 del
índice de libertad económica, lo que compensa el mal puntaje en el primer
componente, que sigue siendo de baja libertad, pero no tan baja como en 1980.
Latinoamérica debe aprender de
Suecia la integridad del sistema legal, su estabilidad monetaria,
su apertura de libre comercio, el sistema de vouchers escolares y
sus regulaciones transparentes y previsibles. Pero no debe tratar de
imitar el Estado de Bienestar, el cual llevó a Suecia a la decadencia
durante la década de 1980. De manera que resulta importante que
se conozca del pensamiento de Anders Chydenius, que contribuyó a que
Suecia se convirtiera en un país próspero.”
Tomado de instituto CATO