ASÍ SE ORGANIZAN LOS MIGRANTES VENEZOLANOS PARA
INCIDIR EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS CHILENAS
Chile, 26 de septiembre 2020
Por
Ximena Salazar
Los
migrantes venezolanos ya son más de 490 mil, sin contar a aquellos que no
tienen sus papeles al día. Aunque solo unos 7 mil tienen derecho a voto, el
proceso constituyente no deja indiferente a esta comunidad. A diferencia de
otras colonias, sus integrantes se enfrentan al actual escenario chileno
arrastrando los fantasmas de su pasado reciente. La autora de este artículo
recopiló información sobre las entidades y líderes de opinión de los migrantes
venezolanos y cómo tratan de incidir en las políticas públicas locales. Aunque
la mayoría se organiza para hacer valer su opinión solo en temas relacionadas
con migración, también están los que directamente intervienen en la
contingencia promocionando el Apruebo o el Rechazo.
Según las cifras oficiales del Departamento de Extranjería del
Ministerio del Interior, hasta la fecha han llegado a Chile unos 492 mil
venezolanos. Eso, sin contar varios miles que están en condiciones irregulares.
Entre ellos se cuentan desde empresarios que aseguran que corrían riesgo de
expropiación bajo el gobierno de Nicolás Maduro hasta ciudadanos de a pie
empujados por la crisis que vive su país. Y, entre esos dos extremos,
profesionales, académicos, técnicos calificados, ex funcionarios públicos y dirigentes
opositores. Argumentando que “Venezuela está secuestrada” o simplemente que “la
situación económica es insostenible”, todos vinieron a probar suerte y a poner
sus fichas en un futuro de prosperidad. Pero muchos de ellos hoy miran ese
futuro con inquietud.
Son pocos los venezolanos con derecho a voto en Chile: solo
7.148 según los datos del Servicio Electoral (Servel), cerca del 1,5% de todos
los que están acá con sus papeles al día. Aún así, el escenario del plebiscito
y proceso constitucional chileno no deja indiferente a esta enorme comunidad de
migrantes.
A diferencia de otras colonias, sus integrantes se enfrentan al
actual debate político chileno arrastrando los fantasmas de su pasado reciente.
La mayoría expresa que si llegó hasta acá fue porque en Chile la
institucionalidad funciona y la gente es libre de decir o hacer lo que quiera.
Pero el estallido social de octubre, las marchas, los “caceroleos” y el debate
constitucional, son un déjà vu para
ellos.
Los venezolanos manifiestan su opinión. Pueden estar a favor del
Apruebo o del Rechazo, pueden ser opositores a Maduro o simpatizantes
bolivarianos, pero allí donde les toca interactuar con chilenos, no se guardan
lo que piensan sobre el proceso de cambio constitucional y otros temas contingentes.
¿Pueden los venezolanos avecindados en Chile incidir en el plano
político local? La información recopilada para este artículo indica que hay
tres áreas en que esto está ocurriendo. Un primer nivel es de las
organizaciones que agrupan a venezolanos, pero estas entidades sólo buscan
influir en las políticas públicas sobre migración. Un segundo piso lo
constituyen académicos y profesionales que trabajan en universidades y centros
de estudios que tratan de orientar el debate público. Y un tercer plano es el
de los usuarios de redes sociales, donde hay venezolanos con muchos seguidores
que se dedican únicamente a temas relacionados con derechos de migrantes, pero
donde también cohabitan los que promocionan ideas políticas contingentes.
ORGANIZARSE PARA INCIDIR
Varias son las
entidades que agrupan a los venezolanos radicados en Chile. Casi todas se
dedican exclusivamente a promover mejoras en las condiciones de vida de los
migrantes: tratan de incidir en las políticas públicas y programas de
asistencia relacionados con extranjeros avecindados en el país. En ese sentido,
funcionan como mecanismos de supervivencia y adaptación: prestan asistencia
jurídica, orientación sobre temas migracionales y cartelera laboral.
Pero estas organizaciones también funcionan de cara al
plebiscito. Los extranjeros pueden ejercer el derecho a sufragio después de
cinco años de residencia en Chile y algunas de estas asociaciones buscan
fomentar la conciencia cívica.
La Comisión Presidencial por la Diáspora
Venezolana aglutina a dirigentes opositores a Nicolás
Maduro, pero incluye también a asociaciones civiles. La comisión, impulsada por
el Ministerio de Interior cuando estaba bajo el mando de Andrés Chadwick, hace
lobby político para apalancar propuestas en materias migratorias, de educación
y salud. La asociación Inmigrante Feliz,
que asiste a los venezolanos en salud mental y física, es parte de esta
comisión y su directora ejecutiva integra el Consejo de la Sociedad Civil
(Cosoc) en representación de los migrantes. Han logrado cosas: que se reciba a
venezolanos con pasaportes vencidos y que el plazo para presentar antecedentes
se ampliara de cinco a 120 días son algunas de ellas.
La Asociación de Venezolanos en Chile (Asoven)
tiene 53 miembros activos y cuenta con cuatro organizaciones civiles. Es
un punto de encuentro y de representación para los migrantes. Integra la
junta directiva de la Coalición por Venezuela,
una organización internacional conformada por 70 organizaciones civiles desde
Canadá a Chile. “Creemos en la participación ciudadana como base fundamental y
en la fuerza de la organización”, dice su presidenta Patricia Rojas.
Hoy, frente al proceso constituyente, Patricia Rojas reconoce
que en la comunidad venezolana local coexisten puntos de vista heterogéneos.
Hay quienes consideran favorable este proceso y no lo miran con temor, dice. Y
agrega: “Generalmente son las
personas que llevamos más tiempo en Chile, que comprendemos y respetamos el
proceso histórico que está viviendo el país. Hay otras tantas que no, porque
significa como un déjà vu de lo que nosotros
vivimos hace ya más de 20 años con nuestro proceso constituyente”.
Una vez que el plebiscito esté resuelto, cuenta Rojas, entre los
asociados buscarán de qué manera colaborar en el nuevo proceso que salga de la
votación de octubre. Por ahora, el interés de Asoven es que sus miembros
autorizados por el Servel ejerzan el derecho a voto y que sepan de qué se está
hablando cuando en Chile se discute el cambio de Constitución.
La Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile y
la Red Nacional de Organizaciones Migrantes y pro
Migrantes, van más allá: gestionan y promueven la Red de Migrantes por el Apruebo y Apruebo a la Convención Constitucional,
respectivamente. Han llegado a ser más de 70 organizaciones en las que
participan extranjeros, entre ellos venezolanos. “En el mismo documento de
convocatoria, en 2014, nosotros planteamos la necesidad de un cambio
constitucional porque la constitución del 80 subordina a la población migrante
a ser residentes de segunda”, señala Héctor Pujols, dirigente de la
coordinadora. Según explica, les interesa que la nueva carta magna reconozca
“finalmente lo que Chile es, un país de migrantes también”.
EN EL PLANO DE LAS IDEAS
Guarequena Gutiérrez, la ex embajadora en
Chile del “presidente encargado” de Venezuela Juan Guaidó, es probablemente la
activista opositora a Maduro más conocida en el país. Hoy trabaja en
Horizontal, el centro de pensamiento del partido de centroderecha Evópoli. Allí
está encargada de las Relaciones Internacionales e impulsa proyectos
relacionados con educación cívica porque, a su juicio, los países
latinoamericanos tienen poca conciencia política y por eso piensa que surgen
caudillos y gobiernos personales.
En Horizontal aporta su análisis al proyecto de Constitución que
ese Think Tank liberal busca
impulsar: “Ojalá un modelo de constitución muy chica, que se acote lo más
posible, muy moderno”. Respecto del plebiscito reconoce que le cuesta mirar el
proceso sin relacionarlo con lo ocurrido en su país: “Es difícil entender que
no tenemos la misma historia, el mismo contexto. Porque, desde nuestra
perspectiva, pues claro que nos da miedo que se abra un proceso como el de
Venezuela”.
Venezolano nacionalizado chileno, Rafael Rincón es
consultor externo de la Fundación para el Progreso, un centro de pensamiento de
derecha –presidido por Axel Kaiser y cuyo past president es
el empresario Nicolás Ibáñez– que busca influir en quienes definen las
políticas públicas. Rafael fue director de Estrategias y Asuntos Globales de la
fundación hasta abril de este año. Sobre su rol en la entidad, dice que
colabora con ella “porque pienso que en la medida que tengamos mejores líderes,
en esa medida vamos a tener mejores políticas públicas (…) La política pública
al final es una expresión de muchas cosas, es una expresión de valores, una
expresión de una manera de ver el mundo, es una manera en que se concretan
aspiraciones en un país”, afirma.
Licenciada en Estudios Internacionales y ex diplomática, Virginia Pérez es asesora
del senador Alejandro Navarro. Lleva dos años en el país y dice que ve a los
venezolanos conversar en cada cuadra con sus vecinos chilenos sobre sus
experiencias y sus miedos. Piensa que una vez que superen el trauma político
propio, sus connacionales entenderán que esta es una sociedad que merece
cambios estructurales.
En su trabajo, Virginia Pérez trata de incidir en temas
relacionados con paridad de género y reconocimiento de pueblos originarios.
Durante años se desempeñó como funcionaria pública en su país y asegura que no
hay ciudadano venezolano que no haya participado en la deliberación de su
constituyente, en 1999. Eso sí, se opondría rotundamente a la reelección
presidencial en una nueva carta magna. Para ella, ese es el mayor problema que
tuvo su país: centrar todo en una autoridad y perpetuar el poder. A su juicio,
la constitución venezolana es muy buena, pero reconoce que como todo acuerdo,
se debe cumplir.
Neida Colmenares es doctora en
Gobierno y Políticas Públicas. Actualmente, dirige la Escuela de Ciencia
Política de la Universidad Central y es académica de Flacso Chile. Lleva, junto
con la Universidad de Chile, un diplomado en servicios municipales para
migrantes que cuenta con apoyo de la Subsecretaría de Desarrollo Regional.
Panelista preferida en los programas sobre migración y derechos
ciudadanos, la académica inició hace unos días Voz y Voto Migrante,
una escuela de formación ciudadana –impartida por la Universidad Central– para
la participación de extranjeros radicados en Chile, con énfasis en la
comprensión del proceso constituyente. La idea es desarrollar diálogos
formativos e informativos sobre los requisitos y matices que tiene el
plebiscito, favoreciendo con ello la participación política de la población
migrante.
“Todos dicen que los venezolanos somos de derecha y eso no es
más que una generalización simple. El gobierno de Maduro no es un gobierno de
izquierda, es un gobierno autoritario y violador de derechos humanos. Desde ahí
hay que entender la migración forzada a la que se han visto obligados millones
de venezolanos”, afirma Neida Colmenares. Para ella, las materias que se
deberían privilegiar en un proceso constituyente son: un Estado que garantice
el respeto de los derechos humanos, un Estado plurinacional y una
legislación migratoria más inclusiva.
El abogado Roberto Matos es
coordinador de convivencia escolar en la Dirección de Educación de la
Municipalidad de Santiago. Si se trata de analizar incidencia, su cargo es
clave para orientar el trabajo con los estudiantes en medio del alto grado de
conflictividad que generó el estallido social y las demandas que origina el
proceso constitucional. Por su pasado de dirigente estudiantil en Venezuela,
empatiza con las demandas de los alumnos: “He aprendido a ver las cosas de otra
manera. En una fuerte dictadura (en Venezuela) tenía normalizado el caos. Aquí
es diferente, desde mi experiencia como líder estudiantil miro empáticamente
las demandas de los estudiantes y lo aplico a mi trabajo”.
MENSAJES EN REDES SOCIALES
Las redes sociales amplifican los mensajes de varios venezolanos que desde ellas convocan, orientan y difunden sus ideas. Una de las más reconocidas en este ámbito es la cuenta @DobleMigrante, la que está enfocada en el servicio a los extranjeros que han decidido instalarse en Chile, sin contenidos políticos contingentes. Su directora es Natalia González, una chileno-venezolana que vive en Puerto Montt.
@DobleMigrante difunde información migratoria actualizada para
facilitar trámites, explicar anuncios del gobierno y políticas con efectos a
nivel central, regional o municipal. En Instagram tiene 98 mil seguidores y
consigue captar la atención de las autoridades con sus publicaciones: “El
aporte (de los migrantes) se dará en la medida que desde el país anfitrión
mejore el diálogo con los nuevos habitantes, ya que la migración siempre es un
aporte positivo al desarrollo de un país, aunque el proceso sea complicado”,
afirma Natalia González.
Pero el ambiente del plebiscito ha revivido también las
trincheras que los venezolanos traen a cuestas desde su país. Y las redes
sociales son el espacio natural donde se enfrentan las consignas.
Danny Ramirez tiene cerca de 3.400
seguidores en Twitter y desde allí promueve
el Rechazo. En la red se presenta como “ex diputado y preso político del
Táchira”. Su cuenta @dannyramirez7 publica
mensajes que presentan la revuelta de octubre de 2019 y las demandas sociales
que surgieron de ese movimiento como una conspiración articulada desde Cuba y
Venezuela para destruir la democracia chilena. A través de sus posteos trata de
impedir que se instale una convención constituyente. “Es
sumamente preocupante que la hoja en blanco termine siendo una copia de la
tragedia vivida por los venezolanos”.
En febrero de este año, Danny Ramírez fue presentando como
vocero del Comando Independiente por el Rechazo, una iniciativa liderada por
Gonzalo de la Carrera y Gerardo Cofré. De pensamiento socialcristiano, al
llegar a Chile en 2018 trabajó para la Fundación Konrad Adenauer, vinculada a
la Democracia Cristiana Alemana.
Jorge Rubio, a través de su
cuenta @jomarucl, promueve el
Apruebo. Fue subsecretario juvenil nacional de Acción Democrática en Venezuela
y aún milita en ese partido. Hoy es encargado de la Pastoral de Migrantes de la
Diócesis de San Felipe. Aunque publica mensajes contrarios al régimen de
Maduro, sostiene que la izquierda chilena no es lo mismo que el gobierno
venezolano, que la soberanía reside en el pueblo y que “la mejor opción es por
el cambio a través de la voluntad del pueblo en la construcción de su nueva
constitución”.
INCIDENCIA CULTURAL: MÚSICA PARA LA INTEGRACIÓN
Las organizaciones y líderes sociales venezolanos no solo han
generado incidencia en políticas migratorias y en el debate constitucional. La
incidencia también se ha dado en el ámbito de la cultura. Ana Marvez llegó a Chile
hace cuatro años y creó la Fundación Música para la
Integración, patrocinada por la Unesco. Al llegar encontró
empleo en la Academia Integral de Artes, en Ñuñoa, donde comenzó a recibir a
músicos venezolanos que le pedían trabajo. De allí surgió la idea. Los aglutinó
e impulsó el proyecto.
“Cuando redacté el proyecto había un espíritu de demostrar que
el extranjero no sólo viene necesitado de ayuda, sino que también puede venir a
ayudar. Quería demostrar que hay una comunidad latente, un gran número de
músicos que quieren ser un aporte más que una molestia”, cuenta.
El eje del proyecto es la integración a través de la música: un
grupo de artistas de gran trayectoria imparte clases a la comunidad chilena y a
migrantes. Los núcleos o escuelas se desarrollan en iglesias del centro de
Santiago, que también funcionan como centros comunitarios. Hasta ahora cuentan
con cinco núcleos y tres orquestas (profesional, infantil y pre infantil),
además de un coro, un ensamble vocal y una compañía lírica.”
Tomado de CIPER, Chile