ANDRÉS BELLO (3) / FINAL

“Bello fue un autodidacta, que no concluyó sus estudios de Derecho en Caracas. Como poeta, madura su visión americana y produce la Silva a la agricultura de la Zona Tórrida”

Publicado el Lunes, 09 de Noviembre de 2020.
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ANDRÉS BELLO

Caracas, noviembre (1781) 2020

                                                                           

                                                                                          Por Rafael Arraiz Lucca

(3)

 

"La segunda etapa de su poesía concluye, como dijimos,en 1829. Busca regresar a su país, pero las condiciones no le son propicias, encambio, Chile le abre sus puertas. Si allí llega a tener lugar el esplendor delmaestro, del legislador y del filólogo, no ocurrió lo mismo con el poeta. Parael momento en que zarpa hacia Valparaíso lo fundamental de la obra poética deBello ya está escrito. Durante el período chileno publica algunas de lastraducciones que ha adelantado en Londres, entre ellas las de Tibulo y Horacio.Además da a conocer otras, cuyas versiones han sido acabadas en suelo chileno,la de Petrarca y la del Salmo 50. También, su famosa  Oración portodos, imitación de Víctor Hugo, es fruto de aquellos años finales, asícomo el poema La cometa.

                                         

La larga vida de Andrés Bello llega a su final.Estamos en 1865 y este testigo y actor privilegiado ha visto realizarse unsueño. Lo que alguna vez conversó con Bolívar y López Méndez en aquella naveque los llevaba a Inglaterra, es un hecho: las repúblicas americanas se abrenpaso hacia su razón de ser y en ese camino, sin duda, el aporte de Bello esprincipal. Tan es así que la poesía americana que le sucede es, en muchossentidos, tributaria de su proyecto americano. Hasta finales del siglodiecinueve, de su siglo, la influencia del poeta es determinante. No sólo quedasu huella en los inmediatos sucesores, que llevan el testigo más allá de dondelo encontraron, sino en autores como Francisco Lazo Martí, casi ochenta añosdespués de la publicación de la Silva A la Agricultura de la ZonaTórrida.

 

Pero su obra poética es una faceta de su laborcreadora. Esta incluye áreas donde sus aportes son principales. La Gramática deBello es un monumento insoslayable para los estudios de lalengua española; sus aportes en el mundo del derecho internacional sonsignificativos y sus labores como rector de la Universidad de Chile y suerte devoz máxima en los asuntos políticos chilenos son sustanciales.

Además de los trabajos de Pedro Grases y la biografíade Bello del joven Rafael Caldera, en años recientes las biografías de IvánJaksic y Pedro Cunill Grau han enriquecido la visión del personaje. Suscribamosalgunas observaciones de Cunill.

 

Las observaciones de Cunill Grau

Por otra parte, nos informa Pedro Cunill Grau en subiografía de Bello (Biblioteca Biográfica Venezolana, número 40) que éste leyóen su período caraqueño (1781-1810) a John Locke, e incluso tradujo partesdel An essay concerning human understanding al español, cuandoseguramente poquísimos contemporáneos suyos, en la entonces Capitanía Generalde Venezuela, lo habían leído. Lástima que Bello no estuvo aquí para divulgar afondo su pensamiento: si en la mente de nuestros constructores de la Repúblicahubiese estado más presente Locke que Rousseau, es probable que el curso denuestra historia hubiese incluido otros matices. No digo que hubiese sidodistinto, ya que sería una exageración.

 

También sorprende seguir la afirmación que Cunill citade Grases según la cual “a partir de 1802, no se producirá ningúnacontecimiento cultural y público en la Capitanía General hasta 1810en donde no esté visible la mano y la presencia de Bello”, y es que realmenteel caraqueño fue una suerte de bisagra conceptual entre el mundo de laProvincia de Venezuela y el de la República de Venezuela, con la salvedad de nohaber vivido en la segunda, pero si haber escrito denodadamente sobre (y para)ella.

 

Otro sesgo muy bien tratado por Cunill en su biografíaaludida es la batalla con el infortunio que sostuvo Bello. No sólo me refiero ala etapa de gravísimas penurias que padeció en Londres, antes de que la “GranColombia” lo empleara como Secretario en la Embajada, sino al encuentro con lamuerte. Enviudó de su primera esposa, y de los trece hijos que tuvo con las dosesposas con quienes compartió la vida, vio morir a ocho. Esta tragedia no leinvadió el ánimo hasta la postración, sino que por el contrario le colocó en lasenda del trabajo, del trabajo incesante. De otra manera es incomprensible loque hizo en Chile, país de adopción para el que redactó su Código Civil yreformó la Universidad, al punto que se le considera su fundador, siendo suRector durante 23 años, es decir, entre 1842 y 1865, el año de su muerte.

 

Si bien su Gramática es muy conocida,celebrada por los especialistas como un monumento y agradecida por los usuarioscon fervor, su Principios de Derecho Internacional es menosadvertida por el gran público. Lo mismo ocurre con su obra de divulgadorcientífico, que gracias a esta biografía de Cunill ahora podrá conocerse unpoco más, ya que hace énfasis en ella y en su magnitud. Quizás también seignore que Bello fue un autodidacta, que no concluyó sus estudiosde Derecho en Caracas, absorbido por el trabajo y la literatura, y que cuandollegó a Chile con tantos más conocimientos jurídicos que la mayoría de losabogados, tuvieron que titularlo de manera excepcional, dado que sus saberesestaban más que certificados.

 

Otra faceta que desde Venezuela no se advierte conclaridad es la de la ascendencia política que tuvo Bello en su país deadopción. Una lista de políticos de primer orden, varios presidentes, lotuvieron como principal consejero, al punto que su magisterio es de talnaturaleza excepcional que no hay otro que se le compare. No tiene sentido especularqué habría pasado en Venezuela si en vez de enfilar su destino hacia el paísaustral, hubiera recalado aquí, con sus maletas, su prole, y su acendradasabiduría. En todo caso, el refrán le calza perfecto a este caraqueño de obracolosal: “Nadie es profeta en su tierra.”

 

Concluimos con una valoración preciosa y precisa deMariano Picón salas sobre su homólogo humanista. Dice: “Unió como ningún otroletrado la vieja tradición colonial española con todos los nuevos impulsos quedesde la Revolución y el Romanticismo empezaron a configurar el alma moderna.Abrió al trato intelectual de otras naciones y otras culturas el entoncescerrado mundo hispanoamericano con la misma decisión que los héroes de laIndependencia lo abrían al trato político. Su seria erudición, su sosiego, sudon de análisis, su ponderado y frío juicio, sabían canalizar el frenesí. Todasu obra parece así un compromiso necesario entre la tradición y la modernidad.”(Picón Salas, 2004: 62)”

                                  Tomado de diarioEFECTO COCUYO, Venezuela.

 


 

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