YA
SON SIETE LOS OLIGARCAS RUSOS QUE CRITICARON LA INVASIÓN A UCRANIA Y MURIERON
EN EXTRAÑAS CIRCUNSTANCIAS
Rusia,
1 de septiembre 2022
Por Redacción La Derecha Diario
“Este jueves falleció Ravil Maganov, presidente de Lukoil, la mayor petrolera privada de Rusia, y una
de las pocas empresas que hizo público su posicionamiento en contra a la
invasión a Ucrania. Su muerte fue catalogada como un “accidente” o
un “suicidio” pero es extremadamente dudosa: supuestamente “se cayó” desde
la ventana de un Hospital en Moscú donde estaba internado.
Maganov, de 67 años, estaba ingresado
en el hospital por un ataque cardíaco y tomaba antidepresivos, según confirmaron
las agencias rusas Interfax y TASS, aunque ambas responden al Kremlin y no se
sabe con certeza la validez de esta información.
El empresario trabajaba desde 1993 en
la petrolera, y fue escalando hasta que en 2020, la junta directiva lo nombró como presidente en reemplazado de
Valeri Greifer, quien falleció en abril de ese año. Putin trató de
evitar su nombramiento, ya que en algunas declaraciones previas había hablado
en contra de su gobierno, pero al ser una empresa privada, no
pudo detenerlo.
Su nombre entró en la lista negra del
presidente Vladimir Putin tras el comunicado de “paz” que publicó la compañía
tras la incursión militar a Kiev. “Defendemos el cese inmediato
del conflicto armado y apoyamos debidamente su resolución a través del proceso
de negociación y por medios diplomáticos”, dijo en un comunicado la
petrolera. Además, Maganov constantemente intentó
negociar con Estados Unidos para evitar que Biden le impusiera sanciones a
Lukoil.
La de Maganov no es la primera muerte
de un mega-empresario opositor a su gobierno que sucede en extrañas
circunstancias. De hecho, es la séptima en lo que va del año,
y la segunda dentro de Lukoil.
El pasado 8 de mayo, Alexander Subbotin, de 43 años, gerente general de
operaciones de Lukoil, fue hallado sin vida en el sótano de la casa de un
chamán en la ciudad de Mytishchi, al noreste de Moscú. Los medios estatales rusos dieron una explicación insólita:
Subbotin habría acudido a un chamán para que le cure una resaca, quien habría
utilizado “veneno de sapo” que resultó en su muerte.
Ese mismo día, en la localidad de Loret
de Mar, apareció ahorcado en el jardín de su casa Serguéi Protosenya, de 55 años, exvicepresidente de la
empresa petrolera y de gas Novattek. Los
cadáveres de su mujer Natalya, de 53 años, y de su hija de 16 también se
encontraron en la vivienda con signos de apuñalamiento. La Policía rápidamente
cerró el caso concluyendo que el empresario mató a su familia
con un cuchillo de cocina y luego se suicidó.
El mismo modus operandi se utilizó dos
meses antes, en marzo, cuando Vasily Melnikov, de
43 años, director de la empresa médica MedStom,
fue encontrado muerto junto a su mujer, de 41 años, y sus dos hijos de
10 y 4 años en su lujosa mansión en Nizhny Novgord. Todas las
víctimas presentaban heridas de arma blanca y la Policía en 24 horas cerró el
caso con la misma excusa.
Otro extraño caso se dio el 25 de
febrero, tan solo un día después de iniciada la invasión. La policía rusa
encontró ahorcado en el garage de su casa a Alexander Tyulyakov,
de 61 años, un alto funcionario financiero y de seguridad de la mega-empresa
estatal de gas Gazprom. Según la información
oficial, la víctima dejó una carta contando que había decidido poner fin a
su vida, aunque vecinos denunciaron que vieron a un grupo de personas entrar a
la casa horas antes de su muerte.
Pero la lista de vícimas no termina
acá. Tres días después de la muerte de Tyulyakov, el 28 de
febrero, en una escena muy similar, fue hallado muerto en su
mansión del Reino Unido, Mikhail Watford, de 66 años, otro
mega-empresario del gas y el petróleo, nacido en Ucrania durante la Unión
Soviética, y quien se había alejado del Kremlin desde la ocupación de Crimea.
Watford, cuyo apellido original era
Tolstosheya, también apareció ahorcado en el garage de su casa en Surrey. La policía británica calificó el deceso como “inexplicable”, ya
que tenía golpes en su cuerpo que eran imposibles de ser auto-infligidos.
Según reportó la prensa inglesa, el caso fue tomado por las agencias de
inteligencia británicas y se investiga la posibilidad de
que haya sido un asesinato internacional.
El séptimo oligarca ruso fallecido
desde que comenzó la guerra es Vladislav Avayev, de
51 años, exvicepresidente del banco Gazprombank y
exfuncionario del Kremlin, quien se fue del gobierno tras fuertes encontronazos
con Putin. El empresario fue encontrado muerto el pasado
19 de abril junto a su esposa Yelena, de 47 años, y su hija María, de 13 años,
en su casa de Moscú, todos asesinados con la pistola de Avayev,
aunque fuentes indican que el ejecutivo no sabía ni disparar.
Todos los empresarios muertos comparten
haber expresado públicamente o en privado su rechazo a la guerra en Ucrania, y
algunos habían tenido problemas personales con Putin. En Rusia es común estos
asesinatos a funcionarios de alto nivel, pero nunca desde la caída del Muro
de Berlín se habían registrado tantas muertes en tan corto periodo de tiempo.”