ARTURO USLAR PIETRI Y LA HISTORIA VENEZOLANA
Caracas,
octubre 2020
Por Rafael Arraiz Lucca
(3)
“Efraín Subero fue el encargado de la organización de una antología de su obra
venezolanista, se titula Medio milenio de Venezuela (1986),
obra que luego es reeditada por Monte Ávila Editores. Allí se
congregan sus visiones sobre la conquista, la gesta independentista, los
personajes centrales y colaterales del período republicano inmediato y los
mitos nacionales: el petróleo, el mesianismo, el peso del azar, la
improvisación y demás simplificaciones de una realidad compleja, nunca
suficientemente comprendida.
En la introducción firmada por el autor
se encuentran varias afirmaciones sumamente valiosas. Entre ellas ésta, de una
claridad meridiana: “El primer equívoco surgió del hecho de haber llamado Nuevo
Mundo al continente americano. Lo que hubo en realidad fue el encuentro, por
primera vez, entre los europeos y los americanos, pero ambos eran tan viejos
como el hombre y representaban dos vertientes de la misma familia, la de los
mongoloides y la de los caucasoides.” (Uslar Pietri, 1991:17)
Más adelante, en la misma introducción,
el autor entrega un párrafo de singular importancia para comprender sus
propósitos de escritor, dice, refiriéndose al tema de la identidad
latinoamericana: “Este ha sido un tema constante y obsesivo en mi obra de
escritor. Toda ella puede considerarse como la expresión de una búsqueda de esa
realidad, a veces subyacente y borrosa, y de esa identidad frecuentemente
contradictoria y elusiva. Llegar a saber lo que somos, partiendo del cómo somos
y del cómo hemos pretendido ser, no es tarea fácil. Sin embargo, al final de
ella podría estar la respuesta definitiva que concilie nuestras profundas
contradicciones y apacigüe nuestra angustia existencial.” (Uslar Pietri,
1991:18).
Podría añadirse que esta búsqueda
uslariana del ser latinoamericano se fraguó en dos ámbitos, el nacional y el
continental, pero que en ambos primó el mismo fervor por el hallazgo de la
sustancia, y la combinatoria, hispanoamericana.
En noviembre de 1992 Uslar publica un
libro de gran significación política e histórica que, lamentablemente, no se ha
leído con la debida atención. Se titula Golpe y Estado en Venezuela (1992)
y en él entrega un largo ensayo de análisis político e histórico de la
Venezuela del siglo XX, a partir de la fecha más importante de esta centuria:
el 18 de octubre de 1945. En el texto Uslar da
su versión de los hechos y, sobre todo, su interpretación de los mismos,
añadiéndole a lo ya conocido, la lectura que hace de las intentonas del año
1992. Le atribuye al petróleo, como siempre lo hizo, la condición epicéntrica
nacional.
El valor del ensayo no estriba en que
desarrolle alguna posición inédita hasta entonces, sino que por primera vez
ofrece un dilatado análisis sobre la historia política contemporánea de
Venezuela, cosa que antes había hecho fragmentariamente a través de sus
artículos semanales. Además, el ensayo constituye, visto a la distancia, una
suerte de testamento político, en la medida en que por única vez, cuando
contaba 86 años, se aventura a tejer un texto analítico, sobre este particular,
de largo aliento.
La segunda parte del libro, ciertamente,
recoge un conjunto de artículos de su columna “Pizarrón” y, además, un apéndice
documental con todas las cartas públicas del llamado grupo “Los notables”. Una
lectura simple llevaría a pensar que nuestro autor concluía su vida ajustando
cuentas con el grupo político que cortó la suya de raíz en 1945, pero esto no
es exactamente así.
Ninguna alegría le producía a Uslar ver
confirmadas sus sospechas en la realidad, ni le agradaba el papel de
sepulturero del sistema de partidos instaurado a partir de
1958, entre otras razones porque él también formó parte de ese sistema, sin que
por ello endosara sus faltas.
Por el contrario, bastantes veces las
señaló, mientras se hacía co-partícipe de la Venezuela política que emergió del
23 de enero de 1958. Por ello su análisis se remonta al pasado, y busca las
causas de la crisis venezolana en nuestra relación con el petróleo y el tamaño
que llegó a alcanzar el Estado alimentado por esta fuente que condujo a la
creación de un país rentista, en donde la riqueza de la renta la administra el
Estado, mientras la nación se sumerge en la pobreza.
En Del cerro de la plata a los caminos extraviados (1994) destacan los temas uslarianos típicos: el mestizaje americano, la generación de la independencia, la venezolanidad, constituyéndose en un libro despedida, en el que su universo ensayístico propio, con sus obsesiones temáticas y sus recurrencias simbólicas, está presente de manera paradigmática. Sin embargo, no estoy seguro de que Uslar haya estructurado el libro con la conciencia de que se trataba de su último título, de haber tenido conciencia de ello, probablemente, habría redactado una introducción breve apuntando esa circunstancia. Quizás, no puedo asegurarlo, ya que nuestro autor no fue proclive a rendirle tributo a estos hechos: una extraña humildad lo hacía conducirse levemente en estos parajes de despedidas o clausuras de períodos.
Otros libros suyos son propiamente antológicos, La otra América (1974) y La creación del nuevo mundo (1992). En verdad, muchos de sus libros de ensayos lo son en el sentido de que combina ensayos de libros anteriores con inéditos. Por ello con frecuencia hallamos textos ya leídos con otros de reciente factura. Por otra parte, él mismo hizo una antología temática del tema petrolero, se titula Venezuela en el petróleo (1984) y va del editorial del diario Ahora, “Sembrar el petróleo”, a 1983. Son textos de política económica sobre la historia nacional.
Entre las selecciones hechas por
críticos de su obra, la de Efraín Subero antes mencionada es de las más
valiosas, Medio milenio de Venezuela, ya que la hace un conocedor
de su obra y la organiza temáticamente. Lo mismo ocurre con la antología
preparada por Gustavo Luis Carrera para el Fondo de Cultura Económica de México, La
invención de América mestiza (1996), donde se organizan los textos de
acuerdo con el ámbito que trabajan: universal, hispano, americano y venezolano,
combinando todos los géneros. Por mi parte, publiqué una antología cronológica
de su obra, Arturo Uslar Pietri. Antología cronológica (2005), recogiendo
todos los géneros.
Entre los libros colectivos que reúnen
trabajos sobre la obra uslariana, se distinguen cinco: El valor humano
de Arturo Uslar Pietri (1984), edición dirigida por Tomás Polanco Alcántara; Todo
Uslar (2001), edición coordinada por Mauricio García Araujo; Los
nombres de Arturo Uslar Pietri (2006), edición coordinada por Mariano
Nava Contreras; Arturo Uslar Pietri. Humanismo y americanismo. Memoria
de las VII Jornadas de Historia y Religión de la UCAB, edición coordinada
por Tomás Straka y Arturo Uslar Pietri. Valoración múltiple (2012),
edición coordinada por Rafael Arráiz Lucca y Edgardo Mondolfi Gudat.
Hemos llegado al final de este breve
viaje. Es evidente que la historia política, tanto hispanoamericana
como nacional, fue el epicentro de la obra novelística, ensayística y
periodística de Uslar, no así de su obra cuentística, poética y teatral. No
exagera quien afirme que más allá de los géneros el fervor venezolanista de su
obra es el eje y motor de ella, ya sea en su ocurrencia cuentística como en su
vertiente histórica-política.
Especial mención debemos hacer del
interés de Uslar por el período de conquista, sobre todo por el imán que
representaron dos mitos para él: Aguirre y El Dorado. Curiosamente, otro
personaje mitológico de otro tiempo le llamó la atención: Simón Rodríguez.
Estas tres recurrencias, más la obsesión por entrar en el laberinto del
mestizaje hispanoamericano y verle el rostro a la identidad (un tema muy de su
tiempo) dominaron buena parte de sus esfuerzos por revisar la historia”
Tomado de EFECTO COCUYO, Venezuela.