¿NECESITAMOS UNA NUEVA
CONSTITUCIÓN?
Chile, 13 de septiembre 2020
Por La Prensa Austral
Alejandro Soler
Abogado, ex Seremi de justicia en gobierno de Piñera y concejal
“No necesitamos nueva
Constitución, sí una reforma constitucional”
“Creo que Chile no necesita una nueva
Constitución, ya que en ella se consagran de forma adecuada las bases de
nuestra Institucionalidad, tales como nacionalidad y ciudadanía, los derechos y
deberes de las personas, institucionalidad y competencias de los órganos del
Estado, Poder Judicial, etc.”.
“Sí es necesario una reforma constitucional
que fundamentalmente garantice de mejor forma la protección a los derechos
sociales. Entre otros, modificar el Artículo 19 N° 9 sobre el Derecho a
Protección a la Salud, que actualmente garantiza sólo el libre e
igualitario acceso a acciones de salud. Debemos modificarlo para garantizar un
derecho a la salud, gratuita, pública y de calidad, permitiendo sí que los
particulares puedan libremente participar en la entrega de prestaciones de
salud. También creo necesario modificar el Capitulo XIV de la Constitución,
sobre Gobierno y Administración Interna del Estado (Administración Regional),
para entregar más facultades ejecutivas, normativas y financieras a la Región
de Magallanes.
“El proceso constituyente creo que se ha
planteado en forma equivocada, bajo la premisa de partir de una hoja en blanco y ello no es correcto,
ya que una Constitución plasma los valores y principios de una sociedad, en
este caso los configurados durante siglos por todos los chilenos, por lo que al
legislar no se parte de la nada, sino de ratificar y consolidar aquellos
elementos de nuestra esencia nacional.
“Sólo a modo de ejemplo, el Artículo 1 de la
Constitución dice: ‘Las personas nacen libres e Iguales en dignidad y derechos.
La Familia es el núcleo fundamental de la sociedad’. A mi parecer, se debiera
partir redactando teniéndolos como cimiento”.
Pablo Bussenius
Abogado y ex seremi de Justicia en gobierno de Bachelet
“Las constituciones en nuestro país
siempre han sido elaboradas por unos pocos”
“Indudablemente que sí necesitamos una nueva
Constitución. Las movilizaciones sociales de octubre fueron el primer cable a
tierra. Luego vino la pandemia que develó de la forma más cruda de nuestra
realidad y carencias. La desprotección que sienten hoy los ciudadanos frente a
la vejez, la enfermedad, los sueldos bajos, guarda estrecha relación con la
Constitución, pues es precisamente este documento el que nos revela la
desprotección social a la que estamos expuestos. Aquello que en las
constituciones del mundo se establecen como derechos económicos y sociales,
educación, salud, pensiones, en Chile son meras libertades, que carecen de protección.
“Por otro lado, si consideramos que las
constituciones son las que distribuyen y regulan el poder en una sociedad, no
da lo mismo quién las redacta. Las constituciones en nuestro país siempre han
sido elaboradas por unos pocos, generalmente abogados, todos hombres y siempre
provenientes de la elite. Si a ello agregamos que, en el caso de la
Constitución del 80 ésta fue elaborada e impuesta por la dictadura
cívico-militar, a nadie debiera extrañar que la distribución del poder que hace
la Constitución del 80 responda en último término a la visión y los intereses
de quienes fueron sus verdaderos redactores, los que durante todos estos años
han usufructuado y abusado de esa posición de poder.
“De allí la importancia del actual proceso
constituyente. Los ciudadanos tenemos la oportunidad de participar, por primera
vez en toda nuestra historia republicana, en el proceso de elaboración de una
nueva Constitución. Si a eso agregamos que, de aprobarse la convención
constitucional, el órgano encargado de redactar la Constitución será paritario,
es posible prever, como resultado de todo este proceso, un cambio en la forma
de como se ha distribuido históricamente el poder en nuestro país, de manera
que no sean siempre los mismos los abusados, los excluidos, los postergados.
“Los partidarios del Rechazo sostienen que no
sería necesario cambiar la Constitución sino que bastaría con reformar.
Rechazar para reformar sostienen, pero dicha consigna, a estas alturas, no
resulta convincente“-