LA CONSTITUCIÓN
DE LA REVANCHA
Chile, 25 de
febrero 2022
Por René Núñez
“Nadie está defendiendo a nuestra Corte Suprema, el máximo
tribunal de Chile. Su web dice que el Poder Judicial es uno de los tres pilares
que sostienen el Estado Democrático de Derecho en nuestro país. Se está
minimizando su función jurisdiccional mediante la expresión Sistema de
Justicia, que tendrá luego contenido legal, que se encuentra en la Constitución
de Venezuela y que la deja a merced de las mayorías circunstanciales, siendo de
su esencia ser contra mayoritaria. También lo es el Tribunal Constitucional y
el Senado, y, se aprecia, que pretenden borrar todo aquello que sea contrario a
las mayorías, olvidando que esas mayorías pueden ser, algún día, de derecha.
Recuerdo cuando Al Gore y Bush se enfrentaron voto a voto en
EEUU. ¿Quién definió la elección popular? La Corte Suprema. ¿Alguien cuestionó
lo que ella declaró?: Nadie. Cuando la Corte Suprema habla, todos los demás
poderes callan.
Las mayorías circunstanciales pueden cambiar una y otra vez las
leyes, por ejemplo, aprobar expulsar a extranjeros, callar a la prensa,
eliminar la inversión y, ¿quién restablecerá el imperio del Derecho si los
jueces temen perder sus puestos?, si están obligados a respetar todos los
nuevos conceptos que se están creando (pluralismo jurídico, plurinacionalidad,
maritorio, autonomía regional, asambleas regionales, etc.) Miren tan solo lo
que ha pasado con nuestros Carabineros, totalmente inhibidos de actuar.
Agustín Squella habló que hay algunos convencionales se
comportan como jugadores de casino. Gastón Soublette implora que lleguen a
acuerdos y desea evitar que Chile caiga en una espiral de enfrentamientos y
divisiones. Surgió el movimiento los "Amarillos por Chile" que quiere
reformas, no una revolución.
No somos un país indígena (son 10% o menos). Sí las mujeres son
más del 50% del país. Sí las regiones son más que la Metropolitana, sí queremos
una constitución moderna respetuosa del medio ambiente pero no queremos que se
fraccione al país o se le atomice.
Lo que estamos viendo es muy peligroso y al parecer el silencio
se está imponiendo por el temor de ser catalogado como lo peor. En esta etapa
decisiva estamos viviendo esquizofrenia. Se impone una ideología de revanchas,
un enfrentamiento con el conservadurismo, una élite contra otra élite, una
venganza constitucional. Si Jaime Guzmán fue el ideólogo de la Constitución del
80, entonces los colectivos de izquierda lo serán ahora de la Constitución del
22.
No somos Bolivia, Ecuador, Nueva Zelandia ni Canadá. Ni los
mejores ni los peores, hemos construido este país entre todos, debemos eliminar
injusticias y arbitrariedades, y, merecemos una Constitución que nos represente
a todos.
La falta de autocrítica no los deja mirar lo que están haciendo,
se atrincheran y culpan a los demás. Ellos son ahora la élite, no hay
reflexión, no hay equilibrio.
El centro político en Chile existe y es el que hizo ganar las
elecciones a Boric, Piñera y Bachelet. Ese centro es el que inclina la balanza
en cada elección popular. Ahí están los amarillos de siempre. El plan B crecerá
muy fuertemente, nunca fue la idea pero ya son muchos los que están pensando en
salvar la situación. Los amarillos levantaron la voz, mientras otros ya
perdieron la esperanza. Lo que está claro es que, como todos dicen, la
Convención se pasó de largo, unos tres pueblos y, en marzo 2022, veremos que
quizás sean como unos 20 más...”